Escala de Depresión de Montgomery-Åsberg

La Escala de Depresión de Montgomery-Åsberg (MADRS) es uno de los instrumentos clínicos más robustos y sensibles al cambio para la evaluación de la…

Escala de Depresión de Montgomery-Åsberg
Preguntas
10
Duración
15 min
Título original
MADRS — Montgomery–Åsberg Depression Rating Scale
Adaptación
Escala de Depresión de Montgomery-Åsberg
Autores
Montgomery, S.A. & Åsberg, M.
Creación
1979

La Escala de Depresión de Montgomery-Åsberg (MADRS) es uno de los instrumentos clínicos más robustos y sensibles al cambio para la evaluación de la sintomatología depresiva. Desarrollada para superar algunas limitaciones metodológicas de escalas anteriores, se centra principalmente en los síntomas cognitivos y del estado de ánimo, un enfoque coherente con intervenciones estructuradas como ACT para la depresión. Reduciendo el peso de los síntomas somáticos, resulta especialmente útil y específica en diversas subpoblaciones clínicas.

Esta escala heteroaplicada (evaluada por el clínico) permite graduar la severidad del cuadro y resulta excepcional para el seguimiento longitudinal de sus pacientes, aportando datos complementarios si ya trabaja con recursos para comprender la depresión. Al fundamentarse en la exploración semiológica durante la entrevista, su formato ancla las observaciones en criterios operativos concretos.

Su alta sensibilidad a las variaciones clínicas la convierte en una medida de referencia tanto en la prescripción como en la psicoterapia, facilitando, por ejemplo, la evaluación de los resultados obtenidos tras plantear un ejercicio para explorar la tristeza en sesión.

Ejemplo de resultado

Resultado ficticio, calculado a partir de un conjunto de respuestas de ejemplo.

Puntuación global
24/ 60
Una escala de evaluación de 10 ítems administrada por el clínico, diseñada para medir la gravedad de los síntomas depresivos en adultos y monitorizar su evolución bajo tratamiento. Evaluada por un clínico tras una entrevista clínica, enfatiza los síntomas psicológicos de la depresión y es particularmente sensible al cambio terapéutico.
0–6
Normal / sin síntomas
7–19
Leve
20–30
Moderado
24
31–39
Grave
40–60
Extremadamente grave
Descriptor de gravedad de la depresión
Puntuación
Suma, puntuación total de 0 a 60, cada ítem se evalúa en una escala de 7 puntos (de 0 a 6).

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Qué mide el test

La MADRS cuantifica la gravedad clínica de un episodio depresivo a través de diez dimensiones psicopatológicas centrales. A diferencia de otras escalas, pone menor énfasis en la somatización y mayor foco en la esfera afectiva y cognitiva:

  • Tristeza aparente y expresada: Evaluación tanto de la exteriorización del afecto (mímica, postura) como de su reporte subjetivo, aspecto crucial al abordar las emociones en la depresión.
  • Tensión interna: Grado de angustia, inquietud o malestar indefinido.
  • Alteraciones vegetativas: Magnitud clínica de la reducción del sueño y del apetito.
  • Funcionamiento cognitivo: Impacto en la capacidad atencional y de concentración.
  • Inhibición y anhedonia: Nivel de lasitud para iniciar acciones (que suele acompañar a la evitación conductual) y pérdida de reactividad emocional frente a estímulos.
  • Ideación depresiva: Presencia y convicción de ideación culposa, pesimista o suicida, permitiendo medir el peso de síntomas asociados como la creencia de inutilidad (trabajable con este ejercicio clínico).

El instrumento está indicado para la población adulta que presenta un diagnóstico confirmado o una sospecha fundada de trastorno depresivo, con el fin de perfilar su severidad actual.

Cuándo y por qué usarlo

La aplicación de la MADRS se recomienda cuando el clínico requiere una medición precisa, objetiva y repetible del estado depresivo de su paciente:

  • Línea base terapéutica: Para fijar la severidad inicial antes de iniciar un programa sobre creencias limitantes o tratamiento farmacológico, obteniendo un punto de partida numérico claro.
  • Monitorización de la respuesta: Para objetivar la evolución clínica entre citas, ya que el diseño del instrumento está optimizado para captar cambios sutiles y rápidos en la sintomatología.
  • Orientación de decisiones clínicas: Para argumentar derivaciones o la necesidad de ajustar el nivel de cuidados en caso de puntuaciones altas.
  • Facilitación del diálogo clínico: Para externalizar los síntomas y ayudar al paciente a pasar de una emoción desbordante a un análisis matizado.

Frente a la impresión clínica no estructurada, la puntuación validada de la MADRS protege contra los sesgos de observación y garantiza una evaluación sistemática de todas las facetas cardinales del síndrome.

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Las preguntas

  1. La evaluación debe basarse en una entrevista clínica que va desde preguntas de carácter general sobre los síntomas hasta preguntas más detalladas que permiten una puntuación exacta de la gravedad. El evaluador debe decidir si la nota corresponde a las respuestas definidas en los niveles de la escala (0, 2, 4, 6) o a una puntuación intermedia (1, 3, 5). Es raro que un paciente deprimido no pueda ser evaluado en los ítems de la escala. Si no se pueden obtener respuestas precisas del enfermo, deben usarse todas las indicaciones pertinentes y la información de otras fuentes como base de la evaluación de acuerdo con la clínica. Marque para cada ítem la casilla que corresponda a la cifra más adecuada.
    1. Tristeza aparente — Corresponde al desaliento, la depresión y la desesperanza (más que una simple melancolía pasajera) reflejados en el habla, la expresión facial y la postura. Puntuar según la profundidad y la incapacidad para animarse. 0: sin tristeza; 2: parece desanimado pero puede animarse sin dificultad; 4: parece triste e infeliz la mayor parte del tiempo; 6: parece infeliz todo el tiempo, extremadamente desanimado.
    Explora la exteriorización del estado de ánimo depresivo a través del lenguaje no verbal del paciente.
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  2. 2. Tristeza expresada — Corresponde a la expresión de un estado de ánimo deprimido, ya sea aparente o no. Incluye la melancolía, el desánimo o el sentimiento de angustia sin esperanza. Puntuar según la intensidad, la duración y la medida en que se dice que el estado de ánimo está influenciado por los acontecimientos. 0: tristeza ocasional en relación con las circunstancias; 2: triste o melancólico, pero se anima sin dificultad; 4: sentimiento generalizado de tristeza o depresión; el estado de ánimo todavía está influenciado por las circunstancias externas; 6: tristeza, desesperanza o desánimo permanentes o sin fluctuaciones.
    Evalúa el relato subjetivo del paciente sobre su propio estado de ánimo, su persistencia y reactividad.
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  3. 3. Tensión interna — Corresponde a sentimientos de malestar indefinido, irritabilidad, agitación interna, tensión nerviosa que puede llegar al pánico, el terror o la angustia. Puntuar según la intensidad, la frecuencia, la duración y el grado de tranquilidad que necesita el paciente. 0: calma, tensión interna solo pasajera; 2: sentimientos ocasionales de irritabilidad y de malestar indefinido; 4: sentimientos continuos de tensión interna o pánico intermitente que el paciente solo puede controlar con dificultad; 6: terror o angustia incesantes, pánico generalizado.
    Cuantifica el nivel de ansiedad difusa, inquietud y angustia que acompaña al cuadro afectivo.
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  4. 4. Reducción del sueño — Corresponde a una reducción de la duración o de la profundidad del sueño en comparación con el sueño del paciente cuando no está enfermo. 0: duerme como de costumbre; 2: ligera dificultad para conciliar el sueño o sueño ligeramente reducido, superficial o agitado; 4: sueño reducido o interrumpido durante al menos dos horas; 6: menos de dos o tres horas de sueño.
    Determina el grado de insomnio o pérdida de calidad del descanso en comparación con el patrón basal.
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  5. 5. Reducción del apetito — Corresponde a la sensación de pérdida de apetito en comparación con el apetito habitual. Puntuar la falta de deseo por la comida o la necesidad de forzarse para comer. 0: apetito normal o aumentado; 2: apetito ligeramente reducido; 4: sin apetito, la comida no tiene sabor; 6: solo come si se le persuade.
    Valora la disminución del impulso alimentario y el posible aplanamiento del gusto.
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  6. 6. Dificultades de concentración — Corresponde a las dificultades para ordenar los pensamientos, llegando hasta la incapacidad para concentrarse. Puntuar la intensidad, la frecuencia y el grado de incapacidad. 0: sin dificultades de concentración; 2: dificultades ocasionales para ordenar los pensamientos; 4: dificultades para concentrarse y mantener la atención, lo que reduce la capacidad para leer o mantener una conversación; 6: incapaz de leer o conversar sin gran dificultad.
    Mide el impacto de la depresión sobre las funciones ejecutivas, especialmente la atención sostenida.
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  7. 7. Apatía — Corresponde a una dificultad para ponerse en marcha o una lentitud para empezar y realizar las actividades cotidianas. 0: apenas hay dificultades para ponerse en marcha, sin lentitud; 2: dificultades para empezar actividades; 4: dificultades para empezar actividades rutinarias, que se continúan con esfuerzo; 6: gran apatía, incapaz de hacer nada sin ayuda.
    Examina el grado de inhibición psicomotriz y la dificultad volitiva para arrancar con rutinas cotidianas.
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  8. 8. Incapacidad para sentir — Corresponde a la experiencia subjetiva de una reducción del interés por el mundo circundante o por las actividades que normalmente proporcionan placer. La capacidad para reaccionar con una emoción apropiada a las circunstancias o a las personas está reducida. 0: interés normal por el mundo circundante y por las personas; 2: capacidad reducida para disfrutar de sus intereses habituales; 4: pérdida de interés por el mundo circundante, pérdida de sentimientos por los amigos y conocidos; 6: sentimiento de estar paralizado emocionalmente, incapacidad para sentir ira, tristeza o placer, y una imposibilidad total o incluso dolorosa de sentir algo por los familiares y amigos cercanos.
    Sondea la intensidad de la anhedonia y el aplanamiento afectivo hacia el entorno.
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  9. 9. Pensamientos pesimistas — Corresponde a ideas de culpabilidad, inferioridad, autorreproche, pecado, remordimiento o ruina. 0: sin pensamientos pesimistas; 2: ideas intermitentes de fracaso, autorreproche o autodesprecio; 4: autorreproches persistentes o ideas de culpabilidad o pecado precisas pero todavía racionales, pesimismo creciente sobre el futuro; 6: ideas delirantes de ruina, remordimientos o pecado inexpiable, autorreproches absurdos o inquebrantables.
    Evalúa la rumiación culposa, la desesperanza prospectiva y los delirios de ruina asociados al síndrome.
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  10. 10. Ideas suicidas — Corresponde al sentimiento de que no vale la pena vivir la vida, de que una muerte natural sería bienvenida, a ideas suicidas y a preparativos para el suicidio. Los intentos de suicidio no deben, por sí mismos, influir en la puntuación. 0: disfruta de la vida o la toma como viene; 2: cansado/a de la vida, ideas suicidas solo pasajeras; 4: sería mejor estar muerto/a, las ideas suicidas son comunes y el suicidio se considera una posible solución, pero sin un plan o intención específicos; 6: planes explícitos de suicidio si se presenta la ocasión, preparativos para el suicidio.
    Dimensiona el riesgo autolítico desde la mera pasividad vital hasta la planificación estructurada.
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