Mis valores: ejercicio clínico para clarificarlos en sesión
Un soporte estructurado para que el paciente identifique sus valores en relación consigo mismo, su familia y sus amigos, en sesión o entre citas.
Viñetas clínicas
Valores difusos tras un cambio vital
M., mujer de unos 40 años, consulta por un estado de desánimo persistente tras una reorientación profesional no elegida. Refiere sensación de vacío y dificultad para tomar decisiones cotidianas, sin poder precisar qué la guiaba antes. La terapeuta le propone el ejercicio Mis valores como tarea intersesión: responder por escrito qué valora en relación consigo misma, con su familia y con sus amigos. En la siguiente cita, M. llega con la hoja cubierta de anotaciones; destaca que escribir sobre los vínculos familiares le resultó más sencillo que articular valores propios, lo que abre un trabajo específico sobre la identidad personal más allá del rol cuidador.
Conflicto de decisiones en adulto joven
R., varón de unos 28 años, acude a consulta tras posponer reiteradamente una decisión sobre su lugar de residencia, bloqueado entre la cercanía a su familia de origen y un proyecto de vida propio en otra ciudad. El psicólogo introduce el ejercicio durante la sesión, invitándole a enumerar sus valores respecto a sí mismo, a su familia y a sus amigos de forma separada y sin jerarquizarlos todavía. Al revisar la lista en voz alta, R. observa que varios valores aparecen en las tres columnas con distinto peso, lo que le permite nombrar el conflicto con mayor precisión y reduce algo la sensación de bloqueo para continuar el análisis.
El reto clínico: cuando hablar de valores no basta
Decirle a un paciente que actúe conforme a sus valores es, en la mayoría de los casos, una instrucción que cae en el vacío. No porque el concepto sea abstracto, sino porque nombrar los valores en general no basta para que el paciente los sienta como suyos y los use como brújula real. La dificultad en sesión es doble: muchos pacientes nunca han articulado de forma explícita qué importa de verdad en su vida, y cuando lo intentan, la reflexión se dispersa o queda a un nivel demasiado vago para producir material clínicamente útil.
Esta dificultad es especialmente visible en cuadros donde el desalineamiento entre acciones y valores sostiene el malestar: depresión, pérdida de motivación, o contextos de crisis vital. También aparece en trabajos centrados en el sentido de la propia existencia, como los que propone el programa ACT para la depresión o la exploración del punto de elección en terapia ACT. El ejercicio Mis valores responde a esa necesidad: crear un momento de exploración estructurada que ancle la reflexión en tres ámbitos relacionales concretos.
Utilice este recurso con sus pacientes
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El ejercicio se articula en torno a una pregunta con tres focos relacionales explícitos. La imagen a continuación lista las preguntas tal como las recibe el paciente. Es una vista previa estática: el ejercicio completo, con espacio de respuesta, instrucciones orientadas al paciente y la posibilidad de uso en sesión o entre sesiones, se experimenta dentro de la aplicación SessionFuel, no en esta imagen.
La consigna parte de un encuadre claro: los valores importan porque orientan el desarrollo personal y las acciones solo adquieren pleno sentido cuando están alineadas con ellos. A continuación, el paciente es invitado a elaborar su propia lista de valores en tres registros: en relación a sí mismo, en relación a su familia y en relación a sus amigos.
> Este ejercicio está disponible para los pacientes a través de la aplicación paciente de SessionFuel, la interfaz móvil reservada a los pacientes de los clínicos que utilizan SessionFuel: el clínico asigna el ejercicio desde su cuenta y el paciente lo completa directamente desde su teléfono, tanto durante la sesión como en el período intersesión.
Lo que hace que este soporte sea clínicamente rentable no es la complejidad de la pregunta, sino su estructura tripartita. Al distinguir tres registros, el ejercicio obliga al paciente a matizar: un paciente puede descubrir que valora la lealtad con sus amigos pero no se la concede a sí mismo, o que los valores que aplica en familia entran en tensión con sus metas personales. Ese contraste, articulado por escrito, se convierte en material clínico directo que alimenta el trabajo sobre creencias nucleares o sobre el equilibrio entre distintas esferas vitales.
> À retenir: La pregunta tripartita no pide una definición de valores sino una lista concreta en tres registros relacionales. Esa concreción es lo que permite al clínico trabajar el desalineamiento y construir un puente hacia la acción comprometida.
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Este ejercicio encaja en varios momentos del proceso. En una fase de evaluación o formulación de caso, proporciona una cartografía rápida del mundo relacional del paciente. En fases intermedias, actúa como punto de anclaje cuando el paciente siente que sus acciones han perdido sentido, algo frecuente tras una ruptura, en contextos de dependencia afectiva o cuando el trabajo de fijar objetivos a largo plazo revela vacíos de sentido.
Se puede proponer directamente en sesión, dedicando diez minutos a la respuesta guiada, o bien como tarea intersesión para pacientes que necesitan tiempo para reflexionar sin la presión del encuentro clínico. Antes de introducirlo, un encuadre breve ayuda: "Vamos a tomarnos un momento para explorar qué es lo que de verdad importa en tu vida, en distintos ámbitos. No hay respuestas correctas. Es un punto de partida."
Para pacientes que puntúan bajo en autoestima o que tienden a la autodesvalorización, la diferenciación entre valores hacia uno mismo y valores hacia los demás suele producir una toma de conciencia de alto impacto terapéutico.
Aplicación móvil para el paciente
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